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BREVE HISTORIA

El antecedente de formación de la "Iglesias Filadelfia IFE" tiene dos fuentes.

La primera fuente creemos que se da en el tiempo en que el Señor formó su iglesia, cuando hizo la declaración delante de Pedro y otros apóstoles. En esta misma línea, reconocemos la ministración del Espíritu Santo en el inicio oficial de la iglesia cristiana en el tiempo del libro de los Hechos. Y así, por el tiempo de los veinte siglos de historia eclesial, donde diferentes situaciones se han ido dando, pero nunca dejando de mantenerse la identidad como iglesia del Señor.

La segunda fuente es circunstancial. En el año de 1975 nos encontrábamos un pequeño grupo en una situación especial. En los años previos, una misión sostenida por una organización evangelística foránea había plantado algunas iglesias en Ecuador. Entre estas, una pequeña iglesia en el centro de Guayaquil, la ciudad más populosa de Ecuador. Pero en este año, la misión abandonó la administración de estos grupos, por lo que había que tomar una decisión al respecto del futuro de esta pequeña iglesia, el germen para nuestra iglesia actual.

Con este antecedente, explicamos ahora cómo se fundó la primera Filadelfia IFE. Nos reunimos en una sesión especial. No éramos más de veinte personas realmente interesadas, que teníamos que confrontar un gasto exagerado para los recursos financieros del grupo, y ahora sin identidad corporativa. Oramos, hicimos vigilias, y luego de unos días nos volvimos a reunir para decidir lo que íbamos a hacer. Se daban tres posibilidades: el disolver el grupo, y que cada uno buscara alguna iglesia para congregarse; el que como grupo nos uniéramos a alguna corporación; o comenzar un movimiento cristiano independiente. Fue unánime la intención tercera, es decir, comenzar una iglesia nacional. Las razones: el que cada uno fuera por su lado fue desechado sin discusiones al respecto, pues había mucha comunión entre nosotros y no queríamos perderla; el unirnos como grupo a alguna misión fue considerado como bueno pero no lo hicimos porque vimos que teníamos una organización en amor dentro de nosotros que nos permitiría proyectarnos como iglesia independiente, pero en armonía y comunión con las otras iglesias hermanas; por lo tanto, decidimos iniciarnos como iglesia nacional. Nuestro pastor conversó con varios pastores de distintas iglesias, pues no queríamos parecer como aventureros, y para sorpresa de todos, el apoyo y ánimo fue unánime. Lo vimos entonces como una buena señal de parte de Dios.

La primera cosa que buscamos fue tener un local propio. En menos de una semana reunimos para comprarlo. Fue maravilloso ver como cada uno daba lo que podía, evitando que nadie se desestabilice en su economía, pues vimos el riesgo de dejarse llevar por emocionalismos. Así, ocurrió el primer milagro, pues haciendo las cosas con el mayor cuidado espiritual, tuvimos nuestro primer local, cerca de donde funcionábamos hasta entonces.

En diciembre de 1975 teníamos nuestro reconocimiento legal por el gobierno del Ecuador. Comenzamos definiéndonos como iglesia, establecimos nuestra declaración doctrinal y organizamos los trece departamentos ministeriales que funcionan hasta ahora. Establecimos como eje de desarrollo al departamento de Promoción Espiritual. Y nos cuidamos de tres peligros que avizoramos como potenciales. En primer lugar, no caer en la numerolatría, es decir, pensar que el crecimiento de la iglesia se vería por el número mayor de personas que se hicieran miembros; sin embargo, no descuidamos la acción de los Departamentos de Evangelismo y de Misiología, con lo que nos proyectamos a evangelizar Guayaquil y misionar en Ecuador y aún fuera del país. En segundo lugar, no depender de lo económico como énfasis para el desarrollo de la iglesia; debido a los pequeños recursos que teníamos, los obreros comenzaron a depender de su propio trabajo en sus lugares seculares o en las escuelas y colegios que finalmente se comenzaron a abrir; esto quedó como una costumbre en la iglesia. En tercer lugar, evitar la superficialidad en la doctrina de la iglesia; para esto, desde el primer momento hicimos énfasis en la teología bíblica y reflexiva. Si bien era cierto que todo giraba alrededor del departamento de Promoción Espiritual, nos preguntamos cuál sería la vivencia que debería primar sobre cualquier otra en nuestra comunión, y fue el amor la que prevaleció sobre cualquier otra. Por ello lo de "Iglesia Filadelfia en el Ecuador" (IFE), puesto que Filadelfia significa amor fraternal.

Desde este año de 1975 han ocurrido muchas cosas, como suele darse en la historia de los seres humanos. Ahora, al estar en el año 2015 podemos dar gracias a Dios porque seguimos en fidelidad y con el mismo entusiasmo espiritual que cuando comenzamos. Entre los hitos mayores podríamos mencionar algunos:

La apertura de la misión en España, luego de que un pastor fue allá y se propuso abrir una obra especialmente pensando en los inmigrantes. Ahora es la "Iglesia Filadelfia en España" (IFE-E). Así mismo, la apertura de la "Iglesia Filadelfia en Chile" (IFE-CH).

La victoria sobre la persecución que sufrimos y que amenazó con destruir toda la obra. Esta fue tan terrible y duró por algunos años, con personas que nos atacaron dentro y fuera de la iglesia. Finalmente, la paz de Dios se mostró en la misma fidelidad de los que decidimos seguir sin mirar atrás.

El reconocimiento de la mujer y su papel digno dentro del ministerio. Aquí jugó un papel importante el testimonio de la Dra. Luisa Pérez de Villamar, quien llegó a doctorarse, además de hacerlo en medicina, en teología, con un libro sobre María Magdalena. Ella falleció trágicamente cuando llegó a ministrar como médica misionera a los indígenas Taraumaras en la Sierra Madre de México. En honor a su memoria se realiza ahora anualmente las Jornadas Teológicas filadelfinas, donde se busca explorar reflexivamente una teología bíblica que ayude a renovar la iglesia siempre dentro del marco de la Biblia como Palabra de Dios.

El reconocimiento por fidelidad a los distintos obreros que siguen vivos o que han muerto en el campo ministerial, para los cuales se tiene una profunda admiración y respeto, pues el único factor que tenemos para su reconocimiento es tal fidelidad ante el Señor en lo que es su vida espiritual cotidiana. Esto significa valorar a su familia, a su iglesia y a la comunidad donde les corresponde servir.

Otros hitos también podrían nombrarse, así como los proyectos. Preferimos remitirnos a lo que ahora se está haciendo, donde por ejemplo, la radio Filadelfia de Guayaquil busca tener filiales a nivel nacional, el Seminario no es más que un primer paso para llegar a nuestra Universidad teológica, el departamento de Promoción Espiritual se organiza para el gran proyecto del Centro Internacional de Promoción Espiritual donde vivirían además los pastores mayores que lo desearen, para que sigan ministrando ahí. Y así, con el cuidado de no vanagloriarnos, preferimos decir que seguimos como al principio: creyendo que siempre nuestras fuerzas son pequeñas, pero nuestro deseo es muy grande para servir al Señor de acuerdo a su voluntad. Por esto el nombre Filadelfia no solamente significa amor fraternal para nosotros sino también lo que dice el ángel en el libro de Apocalipisis (3:7-13).

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